Michael Heller. Premio Templeton '08

El siguiente artículo versa sobre la concesión del Premio Templeton 2008 a Michael Heller, sobre su biografía y un discurso del premiado:

Nueva York, 12 de marzo – Michael (Michał) Heller, un cosmólogo polaco y sacerdote católico, que durante más de 40 años ha desarrollado conceptos agudamente oportunos y sorprendentemente originales sobre el origen y la causa del universo, a menudo bajo una intensa represión gubernamental, ha ganado el premio Templeton 2008.

El premio Templeton, valorado en 820.000 libras esterlinas, más de 1,6 miliones de dólares, ha sido anunciado hoy en una rueda de prensa en el Church Center de las Naciones Unidas de Nueva York por la Fundación John Templeton, la cual otorga este premio desde el año 1973. El Premio Templeton es el galardón de mayor cuantía que se concede a una persona.

Heller, de 72 años, catedrático de la Facultad de Filosofía de la Pontificia Academia de Teología, en Cracovia, trabajó durante años bajo las asfixiantes estructuras de la era soviética. Se ha convertido en una figura interpeladora en el campo de la física y la cosmología, teología, y filosofía, con sus conceptos sólidos y provocativos en temas que todas estas disciplinas persiguen a pesar de sus distintas perspectivas. Con un bagaje académico y religioso que le permite moverse cómodamente y con credibilidad dentro de estas áreas, los extensos escritos de Heller han evocado nuevas e importantes consideraciones en algunos de los conceptos más profundos de la humanidad.

El examen de Heller sobre cuestiones fundamentales como “¿Hace falta que el universo tenga una causa?” implica una amplia variedad de fuentes que, por otra parte, tendrían poco en común. Reuniendo matemáticos, filósofos, cosmólogos y teólogos interesados en estos temas, también les permite compartir ideas que puedan beneficiarles mutuamente sin violentar sus respectivas metodologías.

En una declaración preparada para una rueda de prensa, Heller describió su posición de la siguiente manera:

Distintos procesos en el universo aparecen como una sucesión de estados de tal manera que el estado anterior es la causa del posterior… (y) siempre hay una ley dinámica que prescribe cómo un estado debería generar otro estado. Pero las leyes dinámicas se expresan en forma de ecuaciones matemáticas, y si se nos pregunta sobre la causa del universo deberíamos preguntarnos sobre una causa de las leyes matemáticas. Haciendo esto retornamos al concepto del Gran Proyecto Divino sobre el universo, la cuestión sobre la última causalidad…: “¿Por qué hay algo en vez de la nada?” Cuando nos planteamos este interrogante, no nos estamos preguntando sobre una causa cualquiera como todas las otras causas. Nos estamos preguntando sobre la raíz de todas las posibles causas.

A pesar de la actividad contra los intelectuales por parte del régimen comunista que controló Polonia durante la mayor parte de su vida, Heller se erigió como una figura internacional entre los cosmólogos y los físicos a través de sus prolíficos escritos – 30 libros y casi 400 artículos le acreditan – en temas como la unificación de la relatividad general y la mecánica cuántica, teorías de los universos múltiples y sus limitaciones, métodos geométricos en física relativista como la geometría no conmutativa y la filosofía e historia de la ciencia.

En el nombramiento de Heller para este galardón, el catedrático Karol Musiol, Rector de la Universidad Jaguellónica de Cracovia y también profesor de física de la misma universidad, resaltó que la combinación de investigación científica e investigación teológica de Heller lo eleva por encima de la trampa de un concordismo fácil. “Su posición única como científico trabajador y creativo y como un hombre que ha reflexionado sobre la religión ha aportado a la ciencia un sentido de misterio trascendente” ha escrito, “y a la religión, una visión del universo a través de los ojos abiertos de la ciencia… Es evidente que, para él, la naturaleza matemática del mundo y
su comprensibilidad por los humanos constituye la prueba indiciaria de la existencia de Dios".

El Reverendo Profesor Heller se licenció en teología el año 1959 en la Universidad Católica de Lublín en Polonia, y se ordenó sacerdote en abril de 1959 ejerciendo por un periodo breve de tiempo en una parroquia de Ropczyce, a unas 30 millas al este de Tarnow. Volvió a la Universidad Católica en 1960, licenciándose en filosofía en 1965 con una tesina sobre los aspectos filosóficos de la teoría de la relatividad, y un doctorado en filosofía y una tesis sobre cosmología relativista, en el año 1966. Aunque sus estudios se centraban básicamente en la física, las autoridades prohibían a la universidad otorgar títulos en esta disciplina.

El año 1969, Heller recibió una habilitación – un reconocimiento académico mayor que el doctorado – con una tesis sobre el Principio de Mach en cosmología relativista. Obtuvo un pasaporte el 1977 después de más de una década de espera y fue nombrado catedrático visitante en el Instituto de Astrofísica y Geofísica de la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica y, posteriormente, se dedicó en la investigación en el instituto de Astrofísica de la Universidad de Oxford y en el departamento de Física y Astronomía de la Universidad de Leicester en Inglaterra. En 1985 se incorporó a la Pontificia Academia de Teología donde sus enseñanzas en física, filosofía y teología ha influido a dos generaciones de estudiantes.

En 1986, Heller empezó a investigar en el Observatorio Vaticano de Castel Gandolfo,Italia, donde ha trabajado con George Coyne, director emérito del observatorio, el astrofísico y teólogo William Stoeger y muchos otros. Una de las instituciones de investigación astronómica más antiguas del mundo, el centro de investigación que depende del Observatorio del Vaticano, llamado Grupo de Investigación del Observatorio Vaticano, es acogido por el Steward Observatory de la Universidad de Arizona en Tucson.

El premio Templeton es una piedra angular de los esfuerzos de la Fundación internacional John Templeton para servir como catalizador filantrópico del descubrimiento en áreas comprometidas con las mayores preguntas de la vida, que van desde las exploraciones de las leyes de la naturaleza y el universo hasta preguntas sobre el amor, la gratitud, el perdón y la creatividad. Fundada por el gran inversor y filántropo

Sir John Templeton, el valor monetario de este premio ha sido establecido para que supere el del Premio Nobel para recalcar la creencia de Templeton que los avances en los descubrimientos espirituales pueden ser cuantificablemente más elevados que los provenientes de otras valiosas tentativas humanas.

John M. Templeton, Jr., M.D., presidente de la Fundación John Templeton e hijo de Sir John, remarca que las enseñanzas y ejemplo de Heller han puesto a la comunidad global ante un conocimiento más amplio del sentido de la vida. “La búsqueda de Michael Heller de una comprensión más profunda le ha conducido a ser pionero de avances extraordinarios en conceptos y conocimientos religiosos, así como también en la expansión de los horizontes de la ciencia”.

El premio Templeton 2008 le será oficialmente otorgado a Heller por su Majestad el Príncipe Felipe, Duque de Edimburgo, en una ceremonia privada en el Palacio de Buckingham el miércoles 7 de mayo.

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Michał Heller nació el 12 de marzo de 1936 en Tarnow, Polonia, uno de los cinco hijos de una familia profundamente religiosa y con intereses intelectuales. Su madre, una profesora de escuela, y su padre, un ingeniero mecánico y eléctrico que hablaba con fluidez distintas lenguas, huyeron con sus hijos cuando los Nazis iban acercándose en 1939, después que el padre de Heller sabotease una fábrica química donde trabajaba para no dejarla en manos de los invasores.

Cuando Heller tenía 10 años, los vientos de la guerra habían hecho mudarse a su familia de Polonia hacia lo que ahora es Ucrania, después hacia Siberia, más tarde hacia el sur de Rusia y de vuelta a Polonia. Gracias al vigoroso debate entre sus padres y sus amigos, Heller adquirió profundas intuiciones sobre la importancia de la matemática, la física y la religión. A los 17 años, ingresó en el seminario de Tarnow y fue ordenado sacerdote a los 23 años.

A pesar de la opresión de las autoridades comunistas de Polonia contra intelectuales y sacerdotes, la Iglesia, vigorizada por el Concilio Vaticano II, suministró a Heller con una esfera de protección que le permitió hacer grandes avances en sus estudios.

Entre los que abastecieron esta atmósfera en los años 60 estaba el Arzobispo de Cracovia, Karol Wojtyla, el futuro Papa Juan Pablo II, quien invitaba a Heller y a otros científicos, filósofos y teólogos a su residencia para discutir sobre estas distintas disciplinas. Heller y Józef Źyciński, más tarde Arzobispo de Lublín, comenzaron a llamar a este grupo el Centro de Estudios Interdisciplinares y lo integraron en la Facultad de Teología de Cracovia. Cuando el movimiento Solidaridad estalló en los años 80 y marcó el comienzo de nuevas libertades para Polonia, los posteriores viajes de Heller y la traducción de sus escritos ayudaron a establecer rápidamente su reputación por todo el mundo.

El trabajo actual de Heller se centra en la geometría no-conmutativa y la teoría de los grupoides en matemáticas, la cual intenta eliminar el problema de una singularidad cosmológica inicial en el origen del universo. “Si al nivel fundamental de la física no hay ni espacio ni tiempo, como muchos físicos piensan”, dice Heller, “la geometría no-conmutativa podría ser una herramienta adecuada para tratar este tipo de situación”.

Heller piensa dedicar el dinero del Premio Templeton para ayudar a crear el Centro Copérnico en unión con la Universidad Jaguellónica y la Pontificia Academia de Teología de Cracovia, para la investigación y educación avanzadas en ciencia y teología como una disciplina académica.

También, en la rueda de prensa, la fundación hizo notar que la elección de Heller como el Laureado del Premio Templeton iniciará una amplia discusión por internet sobre la cuestión “¿Hace falta que haya una causa del Universo?” en su web www.templeton.org

BIOGRAFÍA DEL REVERENDO PROFESOR DR. MICHAEL (MICHAŁ) HELLER

12 de marzo de 1936. Michael Heller nace a Tarnow, Polonia de Zofia, una profesora, y Kaziemierz Heller, un ingeniero eléctrico y mecánico que es también pintor y domina distintas lenguas. El hogar incluye las cuatro hermanas de Michał Heller.

Setiembre de 1939. Con la ayuda de otros compañeros de trabajo, Kaziemierz Heller, que tiene un cargo de responsabilidad en una fábrica química cerca de Tarnow, sabotea la empresa para no dejarla en manos de las tropas alemanas que se están acercando. Él y su familia se escapan a Lvov, perteneciente hoy en día a Ucrania, pero que entonces formaba parte de Polonia bajo el control de la Unión Soviética.

1940. Después de pocos meses a Lvov, la familia Heller es despertada una mañana por soldados soviéticos y conducida a un “tren especial”. Actuando bajo las órdenes de Stalin, las autoridades deportaron aproximadamente un millón de polacos –incluyendo la familia Heller- a Siberia, para trabajar como mano de obra en la tala de bosques.
Siendo una familia profundamente religiosa, los Heller cuentan con la fuerza y el consuelo de la religión como ayuda para sobrevivir en aquellas condiciones extremas.

1944. Debido a que los soldados alemanes penetran más adentro del territorio soviético, Stalin teme que los alemanes que viven a lo largo del río Volga desde los tiempos de
Caterina la Grande a finales del siglo XVIII unan sus fuerzas con las tropas invasoras.
Para impedir esta posibilidad, Stalin fuerza el desplazamiento de los “alemanes del Volga” hacia Siberia. Para compensar, algunos previamente exiliados a Siberia – incluyendo la familia Heller- son desplazados a la región del Volga. Los Heller se instalan cerca de la ciudad de Saratov al sur de Rusia.

1946. Entre los botines de guerra, Polonia se convierte en un satélite de la Unión Soviética, la parte este de Polonia (incluyendo Lvov) pasa a Rusia y la parte este de Alemania se convierte en Polonia. Muchos polacos –incluyendo la familia Heller, previamente deportados a distintas partes de Rusia son ahora transferidos a la parte occidental de Polonia, en un esfuerzo para aumentar la población polaca del antiguo territorio alemán. La familia vuelve a Tarnow.

Michał Heller, que ahora cuenta con 10 años, se adentra en el conocimiento de la religión, las matemáticas y la física escuchando conversaciones de su padre, amigos de la familia y otros invitados en la casa de los Heller. Su padre habla a menudo de la gran necesidad de combinar la religión y la ciencia. Determinado a seguir lo que es más importante en esta vida, el joven Heller saca la conclusión que estas dos disciplinas están entre las cosas importantes y que ambas formarán parte de su vida. Esto guía su camino hacia el sacerdocio y la universidad.

1946-1953: Heller asiste a escuelas primarias y secundarias de Tarnow, gustándole los estudios y los compañeros, pero tiene una aversión a las escuelas.

1953: Al terminar la escuela secundaria, entra en el seminario diocesano de Tarnow. Este paso hacia el sacerdocio no es totalmente del agrado de su padre, ya que Michał es el último heredero masculino del apellido.

1959: Habiendo completado sus estudios filosóficos y teológicos, obtiene una maestría en teología por la Universidad Católica de Lublín en Polonia. Es ordenado sacerdote en abril.

1959-60: Después de su ordenación, le asignan una parroquia grande con centro en el pequeño pueblo de Ropczyce, a unos 50 km al Este de Tarnow. Las autoridades comunistas, entre cuyas principales tareas se incluye la de hacer la vida difícil para los creyentes cristianos, se aseguran que la estancia del nuevo sacerdote en la parroquia sea dolorosa. Al terminar un sermón dominical, las autoridades locales le interrogan largamente en el edificio del Partido Comunista. Por una ironía del destino, ese edificio había sido el domicilio familiar de su abuelo, un funcionario austríaco de la región en la época anterior a la Primera Guerra Mundial, y la sala de interrogatorios había sido su sala de recibo.

1960: Heller empieza estudios avanzados en la Universidad Católica de Lublín, en ese momento la única universidad de Polonia en la que un cura podía estudiar sin esconderse. A pesar de que él había deseado durante mucho tiempo estudiar física, sus planes se vieron obstaculizados cuando las autoridades retiraron el permiso para abrir una sección de física allí. Como alternativa, empieza estudios de lo que se llamaba “filosofía de la naturaleza”. Afortunadamente para él, los cursos de física y matemáticas que se habían preparado para la sección recientemente frustrada se incorporaron en esa área de estudios, permitiéndole el acceso a los temas que tanto le atraían. Desde su época como cura joven, cultiva encuentros con diversos intelectuales, especialmente físicos y astrónomos, a través de excursiones en común como ir a esquiar o a navegar.

1963: Karol Wojtyla, el futuro Papa Juan Pablo II, se convierte en Arzobispo de Cracovia, un año después de las primeras sesiones del Concilio Vaticano II.

1965: Recibe su doctorado de la Universidad Católica de Lublín con una tesis sobre cosmología relativista. Dado que dicha Universidad tiene denegado el derecho de otorgar títulos en física, su doctorado es en filosofía. Heller empieza a enseñar en el seminario diocesano de Tarnow y también en Cracovia, en lo que sería la Pontificia Academia de Teología. La interferencia continua del régimen comunista sigue afectando sus parámetros académicos. La Universidad Jaguellónica –la más antigua de Polonia, fundada en 1364- había expulsado su facultad de teología en 1954, pero la facultad, ahora incluyendo a Heller, continuó sus actividades extraoficialmente.

1969: Recibe su habilitación (como profesor titular) por la Universidad Católica de Lublín. Es un título no-docente, aunque conlleva el derecho de enseñar, y representa un logro por encima y mucho más exigente que un doctorado. Su tesis trata del Principio de Mach en cosmología relativista.

Es una época embriagadora en que Karol Wojtyla, entonces arzobispo de Cracovia, empieza a invitar científicos, filósofos y teólogos a su residencia para discutir temas en la frontera de ciencia y filosofía, ciencia y teología, y ciencia y cultura general.

Józef Źyciński (más tarde arzobispo de Lublín) y Heller forman parte de este grupo, que empieza a autodenominarse el Centro de Estudios Interdisciplinarios (CIS). Źyciński y Heller son miembros de la Facultad de Teología de Cracovia, y el CIS empieza a ser considerado como parte de ella.

1970: Se publica (Wyd. Znak, Cracovia) el primer libro de Heller, Wobec Wszechswiata (Encarando el Universo). Sigue hasta escribir y publicar más de 30 libros en polaco, que a grosso modo se pueden dividir en 3 categorías: 1) divulgación científica, especialmente cosmología y sus aspectos filosóficos; 2) filosofía de la naturaleza y filosofía de la física y 3) ciencia y religión.

1974: Mientras pertenece a la Facultad de Teología de Cracovia, la Sagrada Congregación de Seminarios y Universidades de Roma le concede a ésta el título de “Pontificia” a iniciativa de Wojtyla. Bajo la tutela de Wojtyla, una única facultad se despliega en 3: teología, filosofía e historia.

1977: Es nombrado profesor visitante, por la cátedra Georges Lemaitre, en el Instituto de Astrofísica y Geofísica de la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica. Después de años de denegación por parte de las autoridades de concederle un pasaporte, finalmente recibe permiso para viajar fuera de Polonia. Pero aún quedan obstáculos, incluyendo visados de países que el desea visitar, ya que muchas naciones consideraban que todo viajero de Polonia sería un comunista. Las esperas por visados en algunos consulados se podían alargar durante días.

1978: Una vez que Wojtyla es elegido Papa Juan Pablo II, Heller y Źyciński siguen con los seminarios que se habían iniciado como los encuentros científico-filosóficos de Wojtyla.

anys 80: El alzamiento del movimiento sindical Solidaridad abre el camino a una era de libertad (que había sido reprimida durante mucho tiempo) a través de Polonia que conlleva el debilitamiento de las restricciones de las autoridades comunistas y la libertad de publicar y viajar.

Heller se encuentra entre los físicos y astrónomos interesados en cosmología que empiezan a reunirse en casas privadas, a partir de los cuales emerge el Grupo de Cosmología de Cracovia. Investigan conjuntamente y publican varios artículos sobre sus intereses científicos.

1981: Juan Pablo II crea la Pontificia Academia de Teología a partir de las anteriores facultades de teología, filosofía e historia en las Facultades Teológicas Pontificias de Cracovia.

1982: Investiga en el Instituto de Astrofísica de la Universidad de Oxford, Reino Unido, y en el Departamento de Física y Astronomía de la Universidad e Leicester, Reino Unido. Vuelve a la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica, donde de nuevo obtiene la cátedra Georges Lemaitre en el Instituto de Astrofísica y Geofísica.

1985: Es nombrado Catedrático Asociado (professor extraordinarius) en la Pontificia Academia de Teología en la Facultad de Filosofía, Cracovia, Polonia.

1986: Lleva a cabo investigación en el Departamento de Filosofía, en la Universidad Católica de América, Washington, D.C. y en el Observatorio Vaticano en Castel Gandolfo, Italia. El Observatorio es una de los instituciones más antiguas de investigación astronómica, y su centro de investigación asociado, el Grupo de Investigación del Observatorio Vaticano, es acogido por el Steward Observatory de la Universidad de Arizona en Tucson, donde opera un telescopio de nueva generación, conocido como el Vatican Advanced Technology Telescope en el Observatorio Internacional del Monte Graham en el sudeste de Arizona.

Durante este tiempo Heller y sus colegas empiezan a reunirse con estudiosos de Occidente que le visitan como invitados privados, incluyendo Carl Friedrich von Weizsäcker, Charles Misner, Olaf Pedersen y otros. A medida que las transformaciones sociales inspiradas por la sublevación de Solidaridad facilitan los contactos internacionales, especialmente después de 1989, muchos estudiosos prominentes de Occidente son invitados a participar en los seminarios interdisciplinarios patrocinados por CIS en Cracovia, incluyendo Arthur Peacocke (Oxford), John Polkinghorne (Cambridge) and Robert Russell (Berkeley).

1990: Es nombrado Catedrático (professor ordinarius) en la Academia Pontifica de Teología en la Facultad de Filosofía, Cracovia.

1991: Es elegido como miembro ordinario de la Academia Pontificia de Ciencias, Roma. como cuerpo independiente dentro del Vaticano y con total libertad de investigación, la Academia promociona la investigación científica y la cooperación interdisciplinar. Es continuación de la Academia de los Linces fundada en 1603, re-bautizada Nuovo Lincei por el Papa Pío IX. A partir de su actual denominación en 1936 por el Papa Pío XI, la Academia ha ensanchado sus membresía para incluir hombres y mujeres de todo el mundo y de un amplio espectro de posiciones religiosas y académicas. Los nuevos miembros, elegidos por la Academia en base al valor científico de su investigación y a un perfil moral elevado, son nombrados por el Papa vitaliciamente (80 miembros) o para una de las limitadas plazas honoríficas.

1992: Publica Fundamentos Teóricos de Cosmología- Introducción a la Estructura Global del Espacio-Tiempo (World Scientific, Singapur-London). El libro es un estudio técnico del Universo como  una estructura.

1994: Influido por el libro de Alain Connes Geometría no-conmutativa (Academic Press, 1994), los intereses de Heller se desplazan gradualmente de la cosmología hacia los métodos matemáticos en cosmología y en física. Junto a otros dos matemáticos, Leszek Pysiak y Wieslaw Sasin de la Universidad Técnica de Varsovia, forma un segundo grupo-seminario informal para trabajar en la aplicación de la geometría no-conmutativa a la cosmología y a la física. El grupo permanece activo a fecha de hoy.

1996: Publica La nueva física y una nueva teología (Publicaciones del Observatorio Vaticano, Roma). Explora el hecho histórico que, a pesar de sus diferencias metodológicas, ciencia y teología siempre han interactuado la una con la otra.

1996: Recibe el doctor Honoris Causa de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Cracovia. Empieza a investigar en el observatorio astronómico de Liège en la universidad de Liège en Bélgica y vuelve a ella durante un período de varios años.

2003: Publica Tensión Creativa – Ensayos sobre ciencia y religión (Templeton Foundation Press, Filadelfia - Londres y traducciones). Se trata de una colección de ensayos originalmente escritos en inglés. El libro empieza con un análisis metodológico de la interpretación teológica de las teorías científicas y culmina con la propuesta de una “teología de la ciencia”.

2004: Enseña física matemática como profesor visitante de la Universidad Gregoriana de Roma.

2005: Publica Un poco de Física Matemática para Filósofos (Consejo Pontificio para la Cultura, Universidad Gregoriana). El libro es un intento de explicar los métodos matemáticos en física a los estudiantes de filosofía. Publica el artículo “¿Puede el Universo Explicarse a sí mismo?” en Wissen und Glauben (Conocimiento y Fe) (Öbvahpt, Viena).

2006: Vuelve a la Universidad Gregoriana de Roma como profesor visitante.

2008: Está programada la publicación de Un Universo comprensible: la interrelación de la Ciencia y la Teología (Springer Verlag, julio). Escrito con George Coyne, el libro explora las raíces profundas del misterio de la racionalidad. Se espera publicar Últimas explicaciones del Universo (Universitas, en polaco). Este libro examina la cuestión filosófica crucial de la cosmología, “¿Puede el Universo explicarse a sí mismo?”.

Se le otorga el Premio Templeton.

DISCURSO

El filósofo y matemático alemán del siglo XVII, Gottfried Wilhelm Leibniz, es mi héroe filosófico. Estoy orgulloso, pero no del todo feliz, de compartir con este gran filósofo al menos una característica. Él fue un maestro en divulgar, por no decir malgastar, su genialidad en demasiadas áreas del saber. Si hubiese tenido la habilidad suficiente para concentrarse en pocos problemas, hubiese llegado a ser, no sólo el precursor, sino también el auténtico creador de distintos logros científicos monumentales. Pero en este caso, la historia de la filosofía hubiese perdido a uno de sus más grandes pensadores. Esto no quiere decir que, en mi caso, la historia de la filosofía hubiese perdido algo. Quiero enfatizar sólo el hecho de que estoy interesado en demasiadas cosas. Entre mis múltiples fascinaciones, hay dos que sobresalen por encima de las demás y han resultado más resistentes al tiempo que otras: la ciencia y la religión. Soy también demasiado ambicioso, siempre he querido hacer las cosas más importantes, y ¿qué puede ser más importante que la ciencia y la religión? La ciencia nos da el Conocimiento, y la religión nos da el Sentido. Ambas son prerrequisitos para una existencia completa. La paradoja es que estos dos grandes valores a menudo parecen estar en conflicto. Se me pregunta muy a menudo cómo puedo reconciliarlos. Cuando es un científico o un filósofo quien me formula esta pregunta, indefectiblemente me pregunto cómo la gente erudita puede ser tan ciega de no darse cuenta que la ciencia no hace más que explorar la creación de Dios. Para ilustrar lo que quiero decir vayamos a Leibniz. En uno de sus ensayos, llamado Dialogus, en el margen encontramos una frase corta manuscrita por Leibniz. Podemos leer: “cuando Dios calcula y piensa las cosas en profundidad, el mundo queda construido”. Todos tenemos una cierta experiencia a la hora de tratar con los números, y todos, al menos a veces, experimentamos un sentimiento de necesidad implícita en el proceso de cálculo. A menudo nos perdemos cuando pensamos sobre los hechos del día a día o cuando ponderamos los pros y contras a la hora de hacer frente a decisiones difíciles, pero cuando tenemos que sumar o multiplicar números, ni que sean grandes, todo fluye casi mecánicamente. Este es un trabajo rutinario, y si somos suficientemente cuidadosos no hay duda por lo que hace al resultado final. De todas formas, el verdadero pensamiento matemático empieza cuando uno ha de solucionar un problema real, es decir, cuando uno ha de identificar una estructura matemática que encaje con las condiciones del problema, para atender los principios de su funcionamiento, para comprender conexiones con otras estructuras matemáticas, y deducir las consecuencias implicadas por la lógica del problema.
Tales manipulaciones de estructuras siempre están inmersas en distintos cálculos, ya que los cálculos forman el lenguaje natural de las estructuras matemáticas. Es más o menos esta imagen la que deberíamos asociar con la metáfora de Leibniz sobre el cálculo divino. Las cosas pensadas por Dios se identificarían con las estructuras matemáticas interpretadas como estructuras del mundo. Ya que para Dios planificar es lo mismo que llevar a cabo el plan, cuando “Dios calcula y piensa las cosas” crea el mundo.

Hemos dominado un montón de técnicas de cálculo. Somos capaces de pensar las cosas en nuestro modo humano. ¿Podemos imitar a Dios en Su actividad creadora?

En 1915 Albert Einstein escribió sus famosas ecuaciones del campo gravitacional. El camino que conducía hacia ellas fue doloroso y laborioso – una combinación de pensamiento profundo y trabajo tedioso de ir haciendo cálculos. Desde el principio, Einstein vio una inconsistencia en la largamente honorada teoría de la gravitación de Newton: esta no encajaba en el patrón espacio-temporal de la relatividad especial, una síntesis entre la mecánica clásica y la teoría electrodinámica de Maxwell. Estaba buscando algunas pistas empíricas que restringieran el campo de posibilidades.
Encontró algunas en la pregunta: ¿Por qué la masa inercial es igual a la masa gravitacional a pesar del hecho de que, en la teoría de Newton, son conceptos completamente independientes? Intentó implementar sus ideas en un modelo matemático. Diversos intentos fallaron. En un cierto punto entendió que no podría seguir más adelante sin estudiar cálculo tensorial y la geometría de Riemann. Es la distribución de materia que genera la geometría espacio-temporal y la geometría espacio-temporal determina los movimientos de la materia. ¿Cómo expresar esta idea iluminadora mediante ecuaciones matemáticas? Cuando finalmente, después de semanas de trabajo agotador, las ecuaciones aparecieron ante sus ojos atónitos, el nuevo mundo había sido creado.

En un principio sólo tres efectos empíricos, numéricamente pequeños, corroboraron la nueva teoría de Einstein. Pero el mundo creado de nuevo por Einstein pronto se convirtió en una realidad independiente. De todos modos, en su primer trabajo, las ecuaciones de campo sugerían a Einstein la existencia de soluciones que describían un universo en expansión. Las descartó modificando sus ecuaciones originales, pero en menos de dos décadas resultó que las ecuaciones eran más sabias que el propio Einstein: medidas de : los espectros de las galaxias han revelado que, ciertamente, el universo se expande. En el período siguiente, que dura hasta hora, los físicos teóricos y los matemáticos han encontrado una multitud de nuevas soluciones a las ecuaciones de Einstein y las han interpretado como representación de ondas gravitacionales, cuerdas cósmicas, estrellas de neutrones, agujeros negros en reposo y rotando, lentes gravitacionales, materia oscura y energía oscura, últimas etapas de la vida de estrellas masivas y diversos aspectos de la evolución cósmica. En la época de Einstein nadie hubiera ni sospechado la existencia de tales objetos y procesos, pero todos han sido hallados por los astrónomos en el universo real.

Quizá ahora entendemos mejor la idea de Leibniz de que Dios crea el universo pensando sus estructuras matemáticas. Deberíamos liberar de todas las limitaciones y restricciones humanas la imagen recientemente esbozada de crear teorías físicas, y tener en cuenta una verdad teológica: que para Dios querer es obtener el resultado, y obtener el resultado es generarlo. Einstein no estaba lejos de la idea de Leibniz cuando dijo que el único objetivo de la ciencia es decodificar la Mente de Dios presente en la estructura del universo.

¿Y qué decir sobre los acontecimientos al azar o casuales? ¿Destruyen la armonía matemática del universo e introducen en él elementos de caos y desorden? ¿Es el azar una fuerza rival de la Mente Creativa de Dios una especie de principio maniqueo luchando contra los propósitos de la creación? ¿Pero qué es el azar? Es un suceso de baja probabilidad que sucede a pesar del hecho de su baja probabilidad. Si uno quiere determinar si un suceso es de baja o alta probabilidad, uno debe usar el cálculo de probabilidad, y el cálculo de probabilidad es una teoría matemática tan buena como cualquier otra teoría matemática. Los sucesos casuales y el azar son elementos del proyecto matemático del universo del mismo modo que los otros aspectos de la arquitectura del mundo.

Las estructuras matemáticas que son partes de la composición que determinan el funcionamiento del universo se llaman leyes de la física. Es una composición muy sutil, ciertamente. Como en cualquier sinfonía maestra los elementos de azar y necesidad están entrelazados y juntos abarcan la estructura del todo. Los elementos de necesidad determinan el patrón de posibilidades y las vías dinámicas del devenir, pero dejan suficiente espacio para los sucesos casuales para hacer este devenir rico e individual. Los seguidores de la llamada ideología del diseño inteligente cometen un error teológico grave. Aducen que las teorías  científicas que atribuyen un gran papel al azar y a los sucesos casuales en los procesos evolutivos, debería reemplazarse o suplementarse con teorías que reconocieran el hilo del diseño inteligente en el universo. Tales opiniones son teológicamente erróneas. Implícitamente reavivan el antiguo error maniqueo de postular la existencia de dos fuerzas que luchan entre sí: Dios y la materia inerte; en este caso el azar y el diseño inteligente. No hay oposición aquí. En la omnisciente mente de Dios lo que llamamos azar y sucesos casuales está bien compuesto dentro de la sinfonía de la creación.

Cuando contemplamos el universo una pregunta nos asalta. ¿Necesita el universo tener una causa? Está claro que las explicaciones causales son una parte vital del método científico. Diversos procesos en el universo se manifiestan como una sucesión de estados de tal manera que el estado precedente es una causa del siguiente. Si miramos más profundamente en tales procesos, vemos que hay siempre una ley dinámica que prescribe cómo un estado debería generar otro estado. Pero las leyes dinámicas se expresan en forma de ecuaciones matemáticas y, si preguntamos sobre la causa del universo, deberíamos preguntarnos sobre una causa de las leyes matemáticas. Haciendo esto retornamos al concepto del Gran Proyecto Divino sobre el universo. La cuestión sobre la causalidad última se traduce en otra de las preguntas de Leibniz: “¿por qué
hay algo en vez de nada?” (de su Principios de Naturaleza y Gracia). Cuando nos planteamos este interrogante, no nos estamos preguntando sobre una causa cualquiera como todas las otras causas. Nos estamos preguntando sobre la raíz de todas las posibles causas. Cuando pensamos que la ciencia descifra la mente de Dios, no deberíamos olvidar que la ciencia es también un producto colectivo de cerebros humanos, y que el
cerebro humano es en sí mismo el producto más complejo y sofisticado del universo. Es en el cerebro humano que la estructura del mundo ha alcanzado su punto álgido – la capacidad de reflexionar sobre sí misma. La ciencia no es otra cosa que un esfuerzo colectivo de la Mente Humana para leer la Mente de Dios a partir de preguntas de las cuales nosotros y el mundo que nos rodea parecen estar hechas. Colocarnos en este doble entramado es experimentar que formamos parte del Gran Misterio. Otro nombre de este Misterio es la Aproximación Humilde a la realidad – el lema de todas las actividades de la fundación John Templeton. La verdadera humildad no consiste en aparentar que somos débiles e insignificantes, sino en el reconocimiento audaz que somos una parte esencial del Misterio Más Grande de todos – el entramado de la Mente Humana con la Mente de Dios.

 

El siguiente artículo versa sobre la concesión del Premio Templeton 2008 a Michael Heller, sobre su biografía y un discurso del premiado:

Nueva York, 12 de marzo – Michael (Michał) Heller, un cosmólogo polaco y sacerdote católico, que durante más de 40 años ha desarrollado conceptos agudamente oportunos y sorprendentemente originales sobre el origen y la causa del universo, a menudo bajo una intensa represión gubernamental, ha ganado el premio Templeton 2008.El premio Templeton, valorado en 820.000 libras esterlinas, más de 1,6 miliones de dólares, ha sido anunciado hoy en una rueda de prensa en el Church Center de las Naciones Unidas de Nueva York por la Fundación John Templeton, la cual otorga este premio desde el año 1973. El Premio Templeton es el galardón de mayor cuantía que se concede a una persona.Heller, de 72 años, catedrático de la Facultad de Filosofía de la Pontificia Academia de Teología, en Cracovia, trabajó durante años bajo las asfixiantes estructuras de la era soviética. Se ha convertido en una figura interpeladora en el campo de la física y la cosmología, teología, y filosofía, con sus conceptos sólidos y provocativos en temas que todas estas disciplinas persiguen a pesar de sus distintas perspectivas. Con un bagaje académico y religioso que le permite moverse cómodamente y con credibilidad dentro de estas áreas, los extensos escritos de Heller han evocado nuevas e importantes consideraciones en algunos de los conceptos más profundos de la humanidad.El examen de Heller sobre cuestiones fundamentales como “¿Hace falta que el universo tenga una causa?” implica una amplia variedad de fuentes que, por otra parte, tendrían poco en común. Reuniendo matemáticos, filósofos, cosmólogos y teólogos interesados en estos temas, también les permite compartir ideas que puedan beneficiarles mutuamente sin violentar sus respectivas metodologías.En una declaración preparada para una rueda de prensa, Heller describió su posición de la siguiente manera:Distintos procesos en el universo aparecen como una sucesión de estados de tal manera que el estado anterior es la causa del posterior… (y) siempre hay una ley dinámica que prescribe cómo un estado debería generar otro estado. Pero las leyes dinámicas se expresan en forma de ecuaciones matemáticas, y si se nos pregunta sobre la causa del universo deberíamos preguntarnos sobre una causa de las leyes matemáticas. Haciendo esto retornamos al concepto del Gran Proyecto Divino sobre el universo, la cuestión sobre la última causalidad…: “¿Por qué hay algo en vez de la nada?” Cuando nos planteamos este interrogante, no nos estamos preguntando sobre una causa cualquiera como todas las otras causas. Nos estamos preguntando sobre la raíz de todas las posibles causas.A pesar de la actividad contra los intelectuales por parte del régimen comunista que controló Polonia durante la mayor parte de su vida, Heller se erigió como una figura internacional entre los cosmólogos y los físicos a través de sus prolíficos escritos – 30 libros y casi 400 artículos le acreditan – en temas como la unificación de la relatividad general y la mecánica cuántica, teorías de los universos múltiples y sus limitaciones, métodos geométricos en física relativista como la geometría no conmutativa y la filosofía e historia de la ciencia.En el nombramiento de Heller para este galardón, el catedrático Karol Musiol, Rector de la Universidad Jaguellónica de Cracovia y también profesor de física de la misma universidad, resaltó que la combinación de investigación científica e investigación teológica de Heller lo eleva por encima de la trampa de un concordismo fácil. “Su posición única como científico trabajador y creativo y como un hombre que ha reflexionado sobre la religión ha aportado a la ciencia un sentido de misterio trascendente” ha escrito, “y a la religión, una visión del universo a través de los ojos abiertos de la ciencia… Es evidente que, para él, la naturaleza matemática del mundo y
su comprensibilidad por los humanos constituye la prueba indiciaria de la existencia de Dios".El Reverendo Profesor Heller se licenció en teología el año 1959 en la Universidad Católica de Lublín en Polonia, y se ordenó sacerdote en abril de 1959 ejerciendo por un periodo breve de tiempo en una parroquia de Ropczyce, a unas 30 millas al este de Tarnow. Volvió a la Universidad Católica en 1960, licenciándose en filosofía en 1965 con una tesina sobre los aspectos filosóficos de la teoría de la relatividad, y un doctorado en filosofía y una tesis sobre cosmología relativista, en el año 1966. Aunque sus estudios se centraban básicamente en la física, las autoridades prohibían a la universidad otorgar títulos en esta disciplina.El año 1969, Heller recibió una habilitación – un reconocimiento académico mayor que el doctorado – con una tesis sobre el Principio de Mach en cosmología relativista. Obtuvo un pasaporte el 1977 después de más de una década de espera y fue nombrado catedrático visitante en el Instituto de Astrofísica y Geofísica de la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica y, posteriormente, se dedicó en la investigación en el instituto de Astrofísica de la Universidad de Oxford y en el departamento de Física y Astronomía de la Universidad de Leicester en Inglaterra. En 1985 se incorporó a la Pontificia Academia de Teología donde sus enseñanzas en física, filosofía y teología ha influido a dos generaciones de estudiantes.En 1986, Heller empezó a investigar en el Observatorio Vaticano de Castel Gandolfo,Italia, donde ha trabajado con George Coyne, director emérito del observatorio, el astrofísico y teólogo William Stoeger y muchos otros. Una de las instituciones de investigación astronómica más antiguas del mundo, el centro de investigación que depende del Observatorio del Vaticano, llamado Grupo de Investigación del Observatorio Vaticano, es acogido por el Steward Observatory de la Universidad de Arizona en Tucson.El premio Templeton es una piedra angular de los esfuerzos de la Fundación internacional John Templeton para servir como catalizador filantrópico del descubrimiento en áreas comprometidas con las mayores preguntas de la vida, que van desde las exploraciones de las leyes de la naturaleza y el universo hasta preguntas sobre el amor, la gratitud, el perdón y la creatividad. Fundada por el gran inversor y filántropoSir John Templeton, el valor monetario de este premio ha sido establecido para que supere el del Premio Nobel para recalcar la creencia de Templeton que los avances en los descubrimientos espirituales pueden ser cuantificablemente más elevados que los provenientes de otras valiosas tentativas humanas.John M. Templeton, Jr., M.D., presidente de la Fundación John Templeton e hijo de Sir John, remarca que las enseñanzas y ejemplo de Heller han puesto a la comunidad global ante un conocimiento más amplio del sentido de la vida. “La búsqueda de Michael Heller de una comprensión más profunda le ha conducido a ser pionero de avances extraordinarios en conceptos y conocimientos religiosos, así como también en la expansión de los horizontes de la ciencia”.El premio Templeton 2008 le será oficialmente otorgado a Heller por su Majestad el Príncipe Felipe, Duque de Edimburgo, en una ceremonia privada en el Palacio de Buckingham el miércoles 7 de mayo.

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Michał Heller nació el 12 de marzo de 1936 en Tarnow, Polonia, uno de los cinco hijos de una familia profundamente religiosa y con intereses intelectuales. Su madre, una profesora de escuela, y su padre, un ingeniero mecánico y eléctrico que hablaba con fluidez distintas lenguas, huyeron con sus hijos cuando los Nazis iban acercándose en 1939, después que el padre de Heller sabotease una fábrica química donde trabajaba para no dejarla en manos de los invasores.Cuando Heller tenía 10 años, los vientos de la guerra habían hecho mudarse a su familia de Polonia hacia lo que ahora es Ucrania, después hacia Siberia, más tarde hacia el sur de Rusia y de vuelta a Polonia. Gracias al vigoroso debate entre sus padres y sus amigos, Heller adquirió profundas intuiciones sobre la importancia de la matemática, la física y la religión. A los 17 años, ingresó en el seminario de Tarnow y fue ordenado sacerdote a los 23 años.A pesar de la opresión de las autoridades comunistas de Polonia contra intelectuales y sacerdotes, la Iglesia, vigorizada por el Concilio Vaticano II, suministró a Heller con una esfera de protección que le permitió hacer grandes avances en sus estudios.Entre los que abastecieron esta atmósfera en los años 60 estaba el Arzobispo de Cracovia, Karol Wojtyla, el futuro Papa Juan Pablo II, quien invitaba a Heller y a otros científicos, filósofos y teólogos a su residencia para discutir sobre estas distintas disciplinas. Heller y Józef Źyciński, más tarde Arzobispo de Lublín, comenzaron a llamar a este grupo el Centro de Estudios Interdisciplinares y lo integraron en la Facultad de Teología de Cracovia. Cuando el movimiento Solidaridad estalló en los años 80 y marcó el comienzo de nuevas libertades para Polonia, los posteriores viajes de Heller y la traducción de sus escritos ayudaron a establecer rápidamente su reputación por todo el mundo.El trabajo actual de Heller se centra en la geometría no-conmutativa y la teoría de los grupoides en matemáticas, la cual intenta eliminar el problema de una singularidad cosmológica inicial en el origen del universo. “Si al nivel fundamental de la física no hay ni espacio ni tiempo, como muchos físicos piensan”, dice Heller, “la geometría no-conmutativa podría ser una herramienta adecuada para tratar este tipo de situación”.Heller piensa dedicar el dinero del Premio Templeton para ayudar a crear el Centro Copérnico en unión con la Universidad Jaguellónica y la Pontificia Academia de Teología de Cracovia, para la investigación y educación avanzadas en ciencia y teología como una disciplina académica.También, en la rueda de prensa, la fundación hizo notar que la elección de Heller como el Laureado del Premio Templeton iniciará una amplia discusión por internet sobre la cuestión “¿Hace falta que haya una causa del Universo?” en su web www.templeton.orgBIOGRAFÍA DEL REVERENDO PROFESOR DR. MICHAEL (MICHAŁ) HELLER12 de marzo de 1936. Michael Heller nace a Tarnow, Polonia de Zofia, una profesora, y Kaziemierz Heller, un ingeniero eléctrico y mecánico que es también pintor y domina distintas lenguas. El hogar incluye las cuatro hermanas de Michał Heller.Setiembre de 1939. Con la ayuda de otros compañeros de trabajo, Kaziemierz Heller, que tiene un cargo de responsabilidad en una fábrica química cerca de Tarnow, sabotea la empresa para no dejarla en manos de las tropas alemanas que se están acercando. Él y su familia se escapan a Lvov, perteneciente hoy en día a Ucrania, pero que entonces formaba parte de Polonia bajo el control de la Unión Soviética.1940. Después de pocos meses a Lvov, la familia Heller es despertada una mañana por soldados soviéticos y conducida a un “tren especial”. Actuando bajo las órdenes de Stalin, las autoridades deportaron aproximadamente un millón de polacos –incluyendo la familia Heller- a Siberia, para trabajar como mano de obra en la tala de bosques. Siendo una familia profundamente religiosa, los Heller cuentan con la fuerza y el consuelo de la religión como ayuda para sobrevivir en aquellas condiciones extremas.1944. Debido a que los soldados alemanes penetran más adentro del territorio soviético, Stalin teme que los alemanes que viven a lo largo del río Volga desde los tiempos de Caterina la Grande a finales del siglo XVIII unan sus fuerzas con las tropas invasoras. Para impedir esta posibilidad, Stalin fuerza el desplazamiento de los “alemanes del Volga” hacia Siberia. Para compensar, algunos previamente exiliados a Siberia – incluyendo la familia Heller- son desplazados a la región del Volga. Los Heller se instalan cerca de la ciudad de Saratov al sur de Rusia.1946. Entre los botines de guerra, Polonia se convierte en un satélite de la Unión Soviética, la parte este de Polonia (incluyendo Lvov) pasa a Rusia y la parte este de Alemania se convierte en Polonia. Muchos polacos –incluyendo la familia Heller, previamente deportados a distintas partes de Rusia son ahora transferidos a la parte occidental de Polonia, en un esfuerzo para aumentar la población polaca del antiguo territorio alemán. La familia vuelve a Tarnow.Michał Heller, que ahora cuenta con 10 años, se adentra en el conocimiento de la religión, las matemáticas y la física escuchando conversaciones de su padre, amigos de la familia y otros invitados en la casa de los Heller. Su padre habla a menudo de la gran necesidad de combinar la religión y la ciencia. Determinado a seguir lo que es más importante en esta vida, el joven Heller saca la conclusión que estas dos disciplinasestán entre las cosas importantes y que ambas formarán parte de su vida. Esto guía su camino hacia el sacerdocio y la universidad.1946-1953: Heller asiste a escuelas primarias y secundarias de Tarnow, gustándole los estudios y los compañeros, pero tiene una aversión a las escuelas.1953: Al terminar la escuela secundaria, entra en el seminario diocesano de Tarnow. Este paso hacia el sacerdocio no es totalmente del agrado de su padre, ya que Michał es el último heredero masculino del apellido.1959: Habiendo completado sus estudios filosóficos y teológicos, obtiene una maestría en teología por la Universidad Católica de Lublín en Polonia. Es ordenado sacerdote en abril.1959-60: Después de su ordenación, le asignan una parroquia grande con centro en el pequeño pueblo de Ropczyce, a unos 50 km al Este de Tarnow. Las autoridades comunistas, entre cuyas principales tareas se incluye la de hacer la vida difícil para los creyentes cristianos, se aseguran que la estancia del nuevo sacerdote en la parroquia sea dolorosa. Al terminar un sermón dominical, las autoridades locales le interrogan largamente en el edificio del Partido Comunista. Por una ironía del destino, ese edificio había sido el domicilio familiar de su abuelo, un funcionario austríaco de la región en la época anterior a la Primera Guerra Mundial, y la sala de interrogatorios había sido su sala de recibo.1960: Heller empieza estudios avanzados en la Universidad Católica de Lublín, en ese momento la única universidad de Polonia en la que un cura podía estudiar sin esconderse. A pesar de que él había deseado durante mucho tiempo estudiar física, sus plnaes se vieron obstaculizados cuando las autoridades retiraron el permiso para abrir una sección de física allí. Como alternativa, empieza estudios de lo que se llamaba “filosofía de la naturaleza”. Afortunadamente para él, los cursos de física y matemáticas que se habían preparado para la sección recientemente frustrada se incorporaron en esa área de estudios, permitiéndole el acceso a los temas que tanto le atraían. Desde su época como cura joven, cultiva encuentros con diversos intelectuales, especialmente físicos y astrónomos, a través de excursiones en común como ir a esquiar o a navegar.1963: Karol Wojtyla, el futuro Papa Juan Pablo II, se convierte en Arzobispo de Cracovia, un año después de las primeras sesiones del Concilio Vaticano II.1965: Recibe su doctorado de la Universidad Católica de Lublín con una tesis sobre cosmología relativista. Dado que dicha Universidad tiene denegado el derecho de otorgar títulos en física, su doctorado es en filosofía. Heller empieza a enseñar en el seminario diocesano de Tarnow y también en Cracovia, en lo que sería la Pontificia Academia de Teología. La interferencia continua del régimen comunista sigue afectando sus parámetros académicos. La Universidad Jaguellónica –la más antigua de Polonia, fundada en 1364- había expulsado su facultad de teología en 1954, pero la facultad, ahora incluyendo a Heller, continuó sus actividades extraoficialmente.1969: Recibe su habilitación (como profesor titular) por la Universidad Católica de Lublín. Es un título no-docente, aunque conlleva el derecho de enseñar, y representa unlogro por encima y mucho  más exigente que un doctorado. Su tesis trata del Principio de Mach en cosmología relativista.Es una época embriagadora en que Karol Wojtyla, entonces arzobispo de Cracovia, empieza a invitar científicos, filósofos y teólogos a su residencia para discutir temas en la frontera de ciencia y filosofía, ciencia y teología, y ciencia y cultura general.Józef Źyciński (más tarde arzobispo de Lublín) y Heller forman parte de este grupo, que empieza a autodenominarse el Centro de Estudios Interdisciplinarios (CIS). Źyciński y Heller son miembros de la Facultad de Teología de Cracovia, y el CIS empieza a ser considerado como parte de ella.1970: Se publica (Wyd. Znak, Cracovia) el primer libro de Heller, Wobec Wszechswiata (Encarando el Universo). Sigue hasta escribir y publicar más de 30 libros en polaco, que a grosso modo se pueden dividir en 3 categorías: 1) divulgación científica, especialmente cosmología y sus aspectos filosóficos; 2) filosofía de la naturaleza y filosofía de la física y 3) ciencia y religión.1974: Mientras pertenece a la Facultad de Teología de Cracovia, la  Sagrada Congregación de Seminarios y Universidades de Roma le concede a ésta el título de “Pontificia” a iniciativa de Wojtyla. Bajo la tutela de Wojtyla, una única facultad se despliega en 3: teología, filosofía e historia.1977: Es nombrado profesor visitante, por la cátedra Georges Lemaitre, en el Instituto de Astrofísica y Geofísica de la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica. Después de años de denegación por parte de las autoridades de concederle un pasaporte, finalmente recibe permiso para viajar fuera de Polonia. Pero aún quedan obstáculos, incluyendo visados de países que el desea visitar, ya que muchas naciones consideraban que todo viajero de Polonia sería un comunista. Las esperas por visados en algunos consulados se podían alargar durante días.1978: Una vez que Wojtyla es elegido Papa Juan Pablo II, Heller y Źyciński siguen con los seminarios que se habían iniciado como los encuentros científico-filosóficos de Wojtyla.anys 80: El alzamiento del movimiento sindical Solidaridad abre el camino a una era de libertad (que había sido reprimida durante mucho tiempo) a través de Polonia que conlleva el debilitamiento de las restricciones de las autoridades comunistas y la libertad de publicar y viajar.Heller se encuentra entre los físicos y astrónomos interesados en cosmología que empiezan a reunirse en casas privadas, a partir de los cuales emerge el Grupo de Cosmología de Cracovia. Investigan conjuntamente y publican varios artículos sobre sus intereses científicos.1981: Juan Pablo II crea la Pontificia Academia de Teología a partir de las anteriores facultades de teología, filosofía e historia en las Facultades Teológicas Pontificias de Cracovia.1982: Investiga en el Instituto de Astrofísica de la Universidad de Oxford, Reino Unido, y en el Departamento de Física y Astronomía de la Universidad e Leicester, Reino Unido. Vuelve a la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica, donde de nuevo obtiene la cátedra Georges Lemaitre en el Instituto de Astrofísica y Geofísica.1985: Es nombrado Catedrático Asociado (professor extraordinarius) en la Pontificia Academia de Teología en la Facultad de Filosofía, Cracovia, Polonia.1986: Lleva a cabo investigación en el Departamento de Filosofía, en la Universidad Católica de América, Washington, D.C. y en el Observatorio Vaticano en Castel Gandolfo, Italia. El Observatorio es una de los instituciones más antiguas de investigación astronómica, y su centro de investigación asociado, el Grupo de Investigación del Observatorio Vaticano, es acogido por el Steward Observatory de la Universidad de Arizona en Tucson, donde opera un telescopio de nueva generación, conocido como el Vatican Advanced Technology Telescope en el Observatorio Internacional del Monte Graham en el sudeste de Arizona.Durante este tiempo Heller y sus colegas empiezan a reunirse con estudiosos de Occidente que le visitan como invitados privados, incluyendo Carl Friedrich von Weizsäcker, Charles Misner, Olaf Pedersen y otros. A medida que las transformaciones sociales inspiradas por la sublevación de Solidaridad facilitan los contactos internacionales, especialmente después de 1989, muchos estudiosos prominentes de Occidente son invitados a participar en los seminarios interdisciplinarios patrocinados por CIS en Cracovia, incluyendo Arthur Peacocke (Oxford), John Polkinghorne (Cambridge) and Robert Russell (Berkeley).1990: Es nombrado Catedrático (professor ordinarius) en la Academia Pontifica de Teología en la Facultad de Filosofía, Cracovia.1991: Es elegido como miembro ordinario de la Academia Pontificia de Ciencias, Roma. como cuerpo independiente dentro del Vaticano y con total libertad de investigación, la Academia promociona la investigación científica y la cooperación interdisciplinar. Es continuación de la Academia de los Linces fundada en 1603, re-bautizada Nuovo Lincei por el Papa Pío IX. A partir de su actual denominación en 1936 por el Papa Pío XI, la Academia ha ensanchado sus membresía para incluir hombres y mujeres de todo el mundo y de un amplio espectro de posiciones religiosas y académicas. Los nuevos miembros, elegidos por la Academia en base al valor científico de su investigación y a un perfil moral elevado, son nombrados por el Papa vitaliciamente (80 miembros) o para una de las limitadas plazas honoríficas.1992: Publica Fundamentos Teóricos de Cosmología- Introducción a la Estructura Global del Espacio-Tiempo (World Scientific, Singapur-London). El libro es un estudio técnico del Universo como una estructura.1994: Influido por el libro de Alain Connes Geometría no-conmutativa (Academic Press, 1994), los intereses de Heller se desplazan gradualmente de la cosmología  hacia los métodos matemáticos en cosmología y en física. Junto a otros dos matemáticos, Leszek Pysiak y Wieslaw Sasin de la Universidad Técnica de Varsovia, forma un segundo grupo-seminario informal para trabajar en la aplicación de la geometría no-conmutativa a la cosmología y a la física. El grupo permanece activo a fecha de hoy.1996: Publica La nueva física y una nueva teología (Publicaciones del Observatorio Vaticano, Roma). Explora el hecho histórico que, a pesar de sus diferencias metodológicas, ciencia y teología siempre han interactuado la una con la otra.1996: Recibe el doctor Honoris Causa de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Cracovia. Empieza a investigar en el observatorio astronómico de Liège en la universidad de Liège en Bélgica y vuelve a ella durante un período de varios años.2003: Publica Tensión Creativa – Ensayos sobre ciencia y religión (Templeton Foundation Press, Filadelfia - Londres y traducciones). Se trata de una colección de ensayos originalmente escritos en inglés. El libro empieza con un análisis metodológico de la interpretación teológica de las teorías científicas y culmina con la propuesta de una “teología de la ciencia”.2004: Enseña física matemática como profesor visitante de la Universidad Gregoriana de Roma.2005: Publica Un poco de Física Matemática para Filósofos (Consejo Pontificio para la Cultura, Universidad Gregoriana). El libro es un intento de explicar los métodos matemáticos en física a los estudiantes de filosofía. Publica el artículo “¿Puede el Universo Explicarse a sí mismo?” en Wissen und Glauben (Conocimiento y Fe) (Öbvahpt, Viena).2006: Vuelve a la Universidad Gregoriana de Roma como profesor visitante.2008: Está programada la publicación de Un Universo comprensible: la interrelación de la Ciencia y la Teología (Springer Verlag, julio). Escrito con George Coyne, el libro explora las raíces profundas del misterio de la racionalidad. Se espera publicar Últimas explicaciones del Universo (Universitas, en polaco). Este libro examina la cuestión filosófica crucial de la cosmología, “¿Puede el Universo explicarse a sí mismo?”.Se le otorga el Premio Templeton.DISCURSOEl filósofo y matemático alemán del siglo XVII, Gottfried Wilhelm Leibniz, es mi héroe filosófico. Estoy orgulloso, pero no del todo feliz, de compartir con este gran filósofo al menos una característica. Él fue un maestro en divulgar, por no decir malgastar, su genialidad en demasiadas áreas del saber. Si hubiese tenido la habilidad suficiente para concentrarse en pocos problemas, hubiese llegado a ser, no sólo el precursor, sino también el auténtico creador de distintos logros científicos monumentales.

Pero en este caso, la historia de la filosofía hubiese perdido a uno de sus más grandes pensadores. Esto no quiere decir que, en mi caso, la historia de la filosofía hubiese perdido algo. Quiero enfatizar sólo el hecho de que estoy interesado en demasiadas cosas. Entre mis múltiples fascinaciones, hay dos que sobresalen por encima de las demás y han resultado más resistentes al tiempo que otras: la ciencia y la religión. Soy también demasiado ambicioso, siempre he querido hacer las cosas más importantes, y ¿qué puede ser más importante que la ciencia y la religión? La ciencia nos da el Conocimiento, y la religión nos da el Sentido. Ambas son prerrequisitos para unaexistencia completa. La paradoja es que estos dos grandes valores a menudo parecen estar en conflicto. Se me pregunta muy a menudo cómo puedo reconciliarlos. Cuando es un científico o un filósofo quien me formula esta pregunta, indefectiblemente me pregunto cómo la gente erudita puede ser tan ciega de no darse cuenta que la ciencia no hace más que explorar la creación de Dios. Para ilustrar lo que quiero decir vayamos a Leibniz. En uno de sus ensayos, llamado Dialogus, en el margen encontramos una frase corta manuscrita por Leibniz. Podemos leer: “cuando Dios calcula y piensa las cosas en profundidad, el mundo queda construido”. Todos tenemos una cierta experiencia a la hora de tratar con los números, y todos, al menos a veces, experimentamos un sentimiento de necesidad implícita en el proceso de cálculo. A menudo nos perdemos cuando pensamos sobre los hechos del día a día o cuando ponderamos los pros y contras a la hora de hacer frente a decisiones difíciles, pero cuando tenemos que sumar o multiplicar números, ni que sean grandes, todo fluye casi mecánicamente. Este es un trabajo rutinario, y si somos suficientemente cuidadosos no hay duda por lo que hace al resultado final. De todas formas, el verdadero pensamiento matemático empieza cuando uno ha de solucionar un problema real, es decir, cuando uno ha de identificar una estructura matemática que encaje con las condiciones del problema, para atender los principios de su funcionamiento, para comprender conexiones con otras estructuras matemáticas, y deducir las consecuencias implicadas por la lógica del problema. Tales manipulaciones de estructuras siempre están inmersas en distintos cálculos, ya que los cálculos forman el lenguaje natural de las estructuras matemáticas. Es más o menos esta imagen la que deberíamos asociar con la metáfora de Leibniz sobre el cálculo divino. Las cosas pensadas por Dios se identificarían con las estructuras matemáticas interpretadas como estructuras del mundo. Ya que para Dios planificar es lo mismo que llevar a cabo el plan, cuando “Dios calcula y piensa las cosas” crea el mundo.Hemos dominado un montón de técnicas de cálculo. Somos capaces de pensar las cosas en nuestro modo humano. ¿Podemos imitar a Dios en Su actividad creadora?En 1915 Albert Einstein escribió sus famosas ecuaciones del campo gravitacional. 
El camino que conducía hacia ellas fue doloroso y laborioso – una combinación de pensamiento profundo y trabajo tedioso de ir haciendo cálculos. Desde el principio, Einstein vio una inconsistencia en la largamente honorada teoría de la gravitación de Newton: esta no encajaba en el patrón espacio-temporal de la relatividad especial, una síntesis entre la mecánica clásica y la teoría electrodinámica de Maxwell. Estaba buscando algunas pistas empíricas que restringieran el campo de posibilidades. 
Encontró algunas en la pregunta: ¿Por qué la masa inercial es igual a la masa gravitacional a pesar del hecho de que, en la teoría de Newton, son conceptos completamente independientes? Intentó implementar sus ideas en un modelo matemático. Diversos intentos fallaron. En un cierto punto entendió que no podría seguir más adelante sin estudiar cálculo tensorial y la geometría de Riemann. Es la distribución de materia que genera la geometría espacio-temporal y la geometría espacio-temporal determina los movimientos de la materia. ¿Cómo expresar esta idea iluminadora mediante ecuaciones matemáticas? Cuando finalmente, después de semanas de trabajo agotador, las ecuaciones aparecieron ante sus ojos atónitos, el nuevo mundo había sido creado.En un principio sólo tres efectos empíricos, numéricamente pequeños, corroboraron la nueva teoría de Einstein. Pero el mundo creado de nuevo por Einstein pronto seconvirtió en una realidad independiente. De todos modos, en su primer trabajo, las ecuaciones de campo sugerían a Einstein la existencia de  soluciones que describían un universo en expansión. Las descartó modificando sus ecuaciones originales, pero en menos de dos décadas resultó que las ecuaciones eran más sabias que el propio Einstein: medidas de : los espectros de las galaxias han revelado que, ciertamente, el universo se expande. En el período siguiente, que dura hasta hora, los físicos teóricos y los matemáticos han encontrado una multitud de nuevas soluciones a las ecuaciones de Einstein y las han interpretado como representación de ondas gravitacionales, cuerdas cósmicas, estrellas de neutrones, agujeros negros en reposo y rotando, lentes gravitacionales, materia oscura y energía oscura, últimas etapas de la vida de estrellas masivas y diversos aspectos de la evolución cósmica. En la época de Einstein nadie hubiera ni sospechado la existencia de tales objetos y procesos, pero todos han sido hallados por los astrónomos en el universo real.Quizá ahora entendemos mejor la idea de Leibniz de que Dios crea el universo pensando sus estructuras matemáticas. Deberíamos liberar de todas las limitaciones y restricciones humanas la imagen recientemente esbozada de crear teorías físicas, y tener en cuenta una verdad teológica: que para Dios querer es obtener el resultado, y obtener el resultado es generarlo. Einstein no estaba lejos de la idea de Leibniz cuando dijo que el único objetivo de la ciencia es decodificar la Mente de Dios presente en la estructura del universo.¿Y qué decir sobre los acontecimientos al azar o casuales? ¿Destruyen la armonía matemática del universo e introducen en él elementos de caos y desorden? ¿Es el azar una fuerza rival de la Mente Creativa de Dios una especie de principio maniqueo luchando contra los propósitos de la creación? ¿Pero qué es el azar? Es un suceso de baja probabilidad que sucede a pesar del hecho de su baja probabilidad. Si uno quiere determinar si un suceso es de baja o alta probabilidad, uno debe usar el cálculo de probabilidad, y el cálculo de probabilidad es una teoría matemática tan buena como cualquier otra teoría matemática. Los sucesos casuales y el azar son elementos del proyecto matemático del universo del mismo modo que los otros aspectos de la arquitectura del mundo.Las estructuras matemáticas que son partes de la composición que determinan el funcionamiento del universo se llaman leyes de la física. Es una composición muy sutil, ciertamente. Como en cualquier sinfonía maestra los elementos de azar y necesidad están entrelazados y juntos abarcan la estructura del todo. Los elementos de necesidad determinan el patrón de posibilidades y las vías dinámicas del devenir, pero dejan suficiente espacio para los sucesos casuales para hacer este devenir rico e individual. 

Los seguidores de la llamada ideología del diseño inteligente cometen un error teológico grave. Aducen que las teorías científicas que atribuyen un gran papel al azar y a los sucesos casuales en los procesos evolutivos, debería reemplazarse o suplementarse con teorías que reconocieran el hilo del diseño inteligente en el universo. Tales opiniones son teológicamente erróneas. Implícitamente reavivan el antiguo error maniqueo de postular la existencia de dos fuerzas que luchan entre sí: Dios y la materia inerte; en este caso el azar y el diseño inteligente. No hay oposición aquí. En la omnisciente mente de Dios lo que llamamos azar y sucesos casuales está bien compuesto dentro de la sinfonía de la creación.Cuando contemplamos el universo una pregunta nos asalta. ¿Necesita el universo tener una causa? Está claro que las explicaciones causales son una parte vital del método científico. Diversos procesos en el universo se manifiestan como una sucesión de estados de tal manera que el estado precedente es una causa del siguiente. Si miramos más profundamente en tales procesos, vemos que hay siempre una ley dinámica que prescribe cómo un estado debería generar otro estado. Pero las leyes dinámicas se expresan en forma de ecuaciones matemáticas y, si preguntamos sobre  la causa del universo, deberíamos preguntarnos sobre una causa de las leyes matemáticas. Haciendo esto retornamos al concepto del Gran Proyecto Divino sobre el universo. La cuestión sobre la causalidad última se traduce en otra de las preguntas de Leibniz: “¿por qué hay algo en vez de nada?” (de su Principios de Naturaleza y Gracia). Cuando nos planteamos este interrogante, no nos estamos preguntando sobre una causa cualquiera como todas las otras causas. Nos estamos preguntando sobre la raíz de todas las posibles causas. Cuando pensamos que la ciencia descifra la mente de Dios, no deberíamos olvidar que la ciencia es también un producto colectivo de cerebros humanos, y que el cerebro humano es en sí mismo el producto más complejo y sofisticado del universo. Es en el cerebro humano que la estructura del mundo ha alcanzado su punto álgido – la capacidad de reflexionar sobre sí misma. La ciencia no es otra cosa que un esfuerzo colectivo de la Mente Humana para leer la Mente de Dios a partir de preguntas de las cuales nosotros y el mundo que nos rodea parecen estar hechas. Colocarnos en este doble entramado es experimentar que formamos parte del Gran Misterio. Otro nombre de este Misterio es la Aproximación Humilde a la realidad – el lema de todas las actividades de la fundación John Templeton. La verdadera humildad no consiste en aparentar que somos débiles e insignificantes, sino en el reconocimiento audaz que somos una parte esencial del Misterio Más Grande de todos – el entramado de la Mente Humana con la Mente de Dios.

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